Ideas sobre Gone with the Wind
"Las mujeres quieren (y necesitan) ser conquistadas"
Acabo de leer eso en un intrigante artículo sobre Gone with the Wind, y no puedo evitar el formularme la pregunta: yo, como mujer, ¿necesito ser conquistada? Pensemos. Tras ver la película, llegué a la conclusión que yo seguramente me enamoraría de un hombre como Rhett Butler. Un hombre bien hombre, como siempre he dicho que me gustan, con la capacidad de sostenerme si estoy a punto de caer, de reconfortarme y elevarme otra vez si ya he caído (ejemplo: la escena donde Rhett reconforta a Scarlett tras otro ataque de su recurrente pesadilla); entonces la misma pregunta surge reformulada: ¿un hombre que me domine? ¡No, claro que no! ¿O, acaso, sí? Aquí radica mi problema: utópica y románticamente, me derretiría ante un hombre como Rhett, que fuera capaz de imponérseme (cómo no pensarlo, después de ver los deliciosos ronroneos y sonrisas de Miss Butler cuando despierta en su cama a la mañana siguiente de
la escalera la infame escena de violación intramarital. La violación es mala, ¿por qué me obnubila la pasión de esa escena, hasta el punto de no condenarla, como debería hacerlo, tras ver a la sonriente Scarlett, repito?), pero, realmente, no creo que me gustase para nada: ¿un hombre que tenga la desfachatez de venirme a decir cómo tengo que hacer las cosas? No way, sister, It just ain' fittin'. No calza con mi mentalidad de mujer moderna, profesional e independiente. Mujer sumisa, al carajo. Sólo en la salsa. ¡En la salsa, claro! Cuando bailo me encanta que el muchacho del frente sepa lo que hace, sepa llevarme. ¿No es el baile algo romántico? Pero en la vida cotidiana
nunca me ha gustado seguir órdenes, someterme al otro. Al final, lo único que saco en limpio de toda esta meditación son más preguntas sin respuesta. ¿Es verdadero el mito de las mujeres que quieren ser conquistadas y sometidas por los hombres? No logro determinar una postura, a excepto, claro, de salir con el típico los extremos son malos, el equilibrio es bueno; una profesora de biología, sin embargo, me dijo una vez que lo que suele aparecer como equilibrado, en las ciencias de la vida, suele ser lo más desequilibrado que hay, pero que aún así todo funciona y la vida sigue. ¿Puedo ser comedida? Me considero un ente pasional, arrebatado, lleno de vida
por eso me gusta Scarlett y me identifico con ella
¡pero Scarlett era mala, malísima! Quizás yo también terminara así si tuviera que pasar por lo que ella pasó, porque yo también sé que habría sobrevivido, por último para poder tener el placer de plagiarla y gritar "As god is my witness, Ill never be hungry again!" También pienso que my dear poor Katie Scarlett no era nada más que una niñita golpeada por la vida y llena, llena de miedos, miedo a no sobrevivir, que nadie supo comprender sino sólo juzgar, a excepción de, claro está, Rhett. ¡Pero Rhett era un rufián! Era alguien capaz de aprovechar las oportunidades que la vida le daba, envidiado por los que, por el honor y tantos otros valores que no salvaban a nadie, pero que son tan bonitos de sentir y tan valorados por la sociedad (y por mí!), no las aprovechaban. Se presenta otro de mis grandes conflictos tras ver la película: no sólo me identifico con Scarlett, sino con la dulce Melanie. Una dama. Incapaz de ver el mal en los demás al no tenerlo dentro de ella. Puro corazón, como dijo Rhett al final de la película. Entonces comprendo que me gusta Scarlett, pero que su falta de humanidad me perturba no porque yo la juzgue sino por que sé que yo también sería juzgada junto con ella de declararme su admiradora (es decir, me importa lo que los otros opinen de ella sin que me moleste que sea inhumana. Soy como el ladrón que no se arrepiente de haber robado, pero que no quiere ir a la cárcel, sabias palabras de Rhett), pero yo sé que también tengo corazón (¿y acaso ella no lo tiene? No pienso eso, me contradigo yo sola, déjame tranquila, superyo). Entonces aparece Melly. Sweet and kind Miss Wilkes! De la cual admiro todo lo que ya cité, ella también es fuerte, pero de un modo diferente al de Scarlett, pero
también me perturba que sea TAN buena. Me da la impresión de que podrían pasarle por encima todo lo que quisieran, de que, como decía Rhett (oye
Rhett la lleva) fuera, al igual que su marido, alguien que no aceptaba la realidad, que huía, que vivía en un mundo que ya no existía. ¡Y Ashley! Oh Dios Mío, a la niñita de Ashley Wilkes sí que la detesto! Es un DÉBIL! Con sus ojitos caídos y su nostalgia que no lo deja surgir adelante. Wimp! Sissy! La vida sigue! No entiendo cómo Scarlett se pudo encandilar con un sujeto como él, tan buenucho
... polos opuestos se atraen pero polos complementarios son los únicos que pueden comprenderse, y los polos complementarios también los llamo semejantes. Yo, mi complemento, y el resto del mundo. Por eso Rhett se lleva las palmas. El sujeto me seduce a través de la pantalla de televisión sin que recuerde que han pasado SESENTA años desde la filmación de la película. Lo veo como un ser humano complejo y entero, un personaje que se muestra tal cual es, con sus virtudes (como su encanto) y sus defectos (vuelta atrás: ¿que quiera dominar a Scarlett es un defecto o una virtud?) y que logra que yo se los perdone del puro encanto que exhuma. Caí como la monumental Mammy. Es que Dios Mío, ¡el tipo es un galán como los que ya no se hacen! Un hombre de la edad justa que sabe tratar a las mujeres. Sé que Scarlett va a recuperarlo; ojalá la excepcional Margaret Mitchell hubiera alcanzado a contarle al mundo cómo
...
Seguimos mañana, porque tomorrow
will be another day!
Charáaaan-raráaannnn (Taras theme por si alguien no lo intuyó).








